jueves, 14 de mayo de 2020

Reflexiones de confinamiento V

Castellote, 4 de abril 2020
Veintidosavo día de confinamiento por Covid19
Pasividad


 Me levanto por las mañanas y deambulo por mi casa sin parar. Voy del baño a la cocina, de la silla al sofá. Me levanto sin rumbo, con la cabeza vacía de palabras y letras, con platos por fregar, con ropa por guardar. Y no me da la gana, no me dan las ganas de hacer ná. Solo espero que salga el sol y caliente mi casa. Solo espero que se levanten ese par y me hagan trabajar.


Me levanto por las mañanas y pienso en esto que nos pasa. Pienso en mi hermana enfermera, luchadora, que desde lejos en su hogar no puede ni achuchar a los suyos para evitar contagios, por si trae el coronavirus. Y cada día a las ocho de la tarde, cuando una amiga bonita pone una canción, yo aplaudo por y para ellas, y mis peques encienden una bengala para sentirse vistos desde otros puntos de la sierra.


 
 
Me levanto por las mañanas sin ton ni son, porque toca o porque siento mi vegija que me da un tirón. Y echo de menos a mi pareja, aunque lo llevo bien. Echo de menos moverme libre, aunque mi casa es grande y lo puedo hacer. Echo de menos las redes bonitas, y no las virtuales, las que se tocan y huelen, las reales.


No estoy triste, ni alegre, ni nada. No estoy enfadada, ni contenta, ni angustiada. Estoy como vacía, estoy como el agua. Fluyo y dejo los minutos pasar. Fluyo en esta balsa de días iguales, en este mar de momentos, en este río de pocos sentimientos...


¿Fin de Semana y vacaciones de Semana Santa? ¡Qué no me jodan qué más da!
 
 

Reflexiones en el confinamiento IV

Castellote, 27 de marzo 2020 
Catorceavo día de confinamiento por Covid19
Con la casa a cuestas



Me siento como el caracol con mi casa a cuestas, con un paciente esperar a que las cosas vuelvan.
Me siento como el caracol buscando yerba fresca, comiendo saludable, cocinando lo que hay en la despensa.
Me siento como este molusco gasterópodo estirando sus ojos para llenarse de sol y, yo estiro los míos cada mañana por si descubro algo nuevo desde mi ventana.
Me siento como el caracol que construye su opérculo en su puerta, una membrana para no dejar pasar ni virus ni bacterias.
Me siento como el caracol moviéndome lenta, en esta cuarentena que parece eterna.
Me siento caracol con su espiral plasmada en el lomo, tan perfectamente creada, tan bellamente dibujada.
Mi espiral es este bucle que nos persigue, con los días iguales que se solapan, que siguen y siguen.
Y tengo miedo a acostumbrarme a la lentitud, a vivir aquí recogida, a no mirar el reloj, a pasarme el día aturdida.
Y doy gracias a mis satélites que me llenan y acompañan, que no me dejan caer en la tristeza, ni en la pereza de una manera extraña.
Y le doy gracias a la vida por tener vecinos y amigos que se preocupan, que dentro de nuestra concha no nos falte calor y comida.
Continuamos encerrados pero no menos conectados...

Reflexiones de confinamiento III


Castellote, 22 de marzo 2020
Noveno día de confinamiento por Covid 19
Echar de menos la normalidad
Y los días pasan iguales y cada uno es diferente. Los minutos pasan lentos y a la que me doy cuenta es hora de comer, cenar y no me apetece cocinar. Los ratos pasan entre pena y risas de niños, entre juegos, abrazos y cariño. Y me acuesto en la cama llena de buenos propósitos que se funden con el día, que se escapan entre mis dedos como arena del desierto, como agua de lluvia.
Y se echa de menos la rutina normal, el ajetreo de la semana, el dormir hasta tarde el sábado y el domingo. Se echan de menos los planes, los cafés en el bar, hablar con un vecino, caminar libres por el pueblo sin destino.
Y saldremos, saldremos todos al final a florecer, a sentir el sol en la piel, a tocarnos el alma con sonrisas y manos.
Y volveremos después de esta hibernación primaveral, de este sueño pesado, de este paréntesis obligado, diferentes, renovados, más juntos, fuertes, con nuevos miedos, con nuevos retos, con ganas de hacer las cosas mejor, con una nueva humanidad en nuestro interior y en el suelo que pisamos... 

Reflexiones en el confinamiento II


Castellote, 17 de marzo 2020
Cuarto día de confinamiento por Covid19
La vida sigue, el agua fluye




Seguimos confinados todos en nuestras casas. No salimos y, aquí y ahora llueve. Hoy las gotas de agua resuenan más en el suelo y, aunque el silencio es acompañante habitual en mi barrio medio vacío, respiro una inquietante calma en el ambiente. Me alegro por ello, por que parece ser que esto limpiará un poco la contaminación atmosférica, por pacha mama que podrá respirar mejor, por la tierra que absorberá menos tóxicos en suspensión. Me alegro por que los cielos sanarán en #azulcastellote gracias a nuestra quietud.

Es una oportunidad para estudiar y reflexionar sobre nuestra sociedad, sobre lo destructora que es la economía de consumo, es una oportunidad para una recuperación social y ambiental.

No puedo predecir el futuro, y no sé como acabará esta epidemia mundial.
Depende de lo que mire y escuche solo tengo dudas. Si las autoridades sanitarias dicen lo que dicen debo pensar que todo es verdad. De momento todos encerrados, y poco sabemos más. Lo que si sé es lo que me cuenta mi hermana enfermera, gente conocida con tests positivos, personal enfermo, trabajadores asustados, gente recuperándose y cada día más casos.




Todos confinados y seguro que el final del día con los críos será una mezcla de ratos tranquilos, de otros revueltos, de juego entre hermanos, de dibujar, pintar, comer, disfrazarse y demás rutinas de siempre.
Para mí el día se pasa entre redes sociales, chats con los que más quiero, alguna llamada agradable, mi vecino mayor que vive solo con sus problemas cotidianos con el móvil, cabañas y granjas montadas en el comedor, cocinar, fregar platos (¡lo odio!) y la voluntad de doblar la ropa acumulada del canasto. Me da la sensación que tengo tiempo, tiempo para todo y voy demorando y demoro, demoro...

Sinceramente la incertidumbre de estos días me afecta como humana, ¡es inevitable tener sentimientos de tristeza y desánimo!, pero mi constancia es mental y aunque debajo de toda fuerza hay flaquezas, hay olvidos, y existe todavía mucho aprendizaje consciente por hacer, la paciencia se une a mi encierro y me deja inspirar y expirar.




Os envío a todos unas gotas tranquilas, letras e historias de mi día a día. Os envío "mucha fuerza a todos" como han pregonado en el bando de hoy, momento duro e impactante cuando después de sonar una jota por los megáfonos, Marisa del Ayuntamiento nos informaba que no subirían los médicos a los consultorios de los pueblos, que todo el personal sanitario se quedaba en su Centro de Salud asociado, y que antes de ir debíamos llamar para consultar y explicar nuestro estado. Os envío un achuchón de alma a alma a todos y una calmada reclusión, pensad que cada día es un día más pasado y un día menos para que todo pase...

Saludos saludables.


Reflexiones en el confinamiento I

Castellote, 13 de marzo del 2020
Primer día de confinamiento por Covid19
Despoblación y aislamiento exterior e interior


No puedo evitar estar enamorada de las masadas solitarias que se cruzan en mi camino mientras conduzco. Me tele transportan a una sensación de real aislamiento. Personas que durante meses vivían lejos de todo pero que no les faltaba de nada. Siempre había algo que hacer, dentro de casa o en los campos cercanos y así pasaban los días entre el ajetreo hogareño y la supervivencia de los que residían. Nuestra situación actual me ha hecho volver al pasado, cuando las inclemencias metereológicas o la temporada de trabajo de siega obligaban a estar allí, a veces más encerrados, otras más a cielo abierto.



¿Podemos controlarlo todo? Nunca hemos podido pero nos lo habíamos creído. Y este parón obligado para todos nos produce angustia. Ansiedad hacia lo desconocido, hacia lo que no podemos dominar. Mi hijo dice que está preocupado y mi hija dice que está seria. Yo he llorado, limpiado tristeza por que así me sentía. Tengo a mi pareja lejos y el corazón tocado por los lados. Pero nos paramos, nos quedamos en casa y campos, y tenemos la suerte de que podemos disfrutar del exterior en soledad. Echaré más de menos a los que están lejos, a él en la ciudad, pero debemos quedarnos quietos para que el pico de la epidemia sea menor y no se colapse el sistema sanitario.





Aprendamos de esos luchadores que vivían en esas casas robustas de adobe con lo bueno que nos ofrece el presente: luz, agua corriente, comunicación instantánea y entretenimiento y, confío que en todos los casos, las necesidades básicas cubiertas. Aprendamos del arte de parar, o del arte de reorganizar la casa, del arte de la quietud y de vivir bien bajo tu techo.  Aprendamos a mirar por la ventana, a gozar del silencio en vuestras ciudades. Aprendamos a gestionar el miedo y a hacer caso de las recomendaciones de los expertos y profesionales.


Estamos viviendo una historia escrita en un libro de ciencia ficción. Muchas empiezan de manera similar a la situación que hoy vivimos pero en cada una vamos a encontrar un diferente final. Escojamos desde nuestra consciencia y raciocinio una buena manera de acabar el capítulo. Escojamos replantearnos muchas cosas y crecer como humanidad.

Escojamos calma y paz.





Cocinar arroz y no morir en el intento



El arroz













 El arroz es un cereal muy completo y digestivo. Es la semilla de la planta Oryza sativa, y existen unas 10.000 variedades y subespecies. Es el tercer cereal más producido en el mundo y esencial en la alimentación humana, ya que se consume en casi todos los países. En algunas zonas es el plato principal de las tres comidas diarias.

Contiene un alto contenido en almidón (del tipo amilosa) ; las variedades que contienen más son las que necesitan más tiempo y agua para que la cocción sea completa.

El arroz blanco es el el arroz integral pulido. Liberan la semilla de la cubierta
que lo protege (esta se convierte en salvado) para aumentar su estabilidad y caducidad. Con esta eliminación se disminuyen las propiedades nutritivas del cereal, una parte de la fibra, enzimas, proteínas y ácidos grasos. El salvado también contiene vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacinamida), hierro, magnesio, calcio, potasio y selenio.



El arroz en mi casa


O lo amas o lo odias, porque cogerle el punto a veces es una guerra en los fogones. Y me refiero tanto al arroz blanco como el integral, porque a todos se nos ha pasado o no hemos logrado cocinarlo al punto.

En casa amamos este cereal y, por tanto, a base de prepararlo, he adquirido una cierta agilidad y experiencia en su uso y cocinado. Reconozco que los arroces caldosos no nos van. Preferimos que el arroz se beba todo el agua o caldo, que quede seco y absorba toda la salsa o sofrito de la receta. Con el tiempo y dominio del arroz blanco empezamos a probar con el integral. Lo había intentado anteriormente, cuando vivía en la ciudad, pero no logré cocerlo bien, y que su consumo fuera tan agradable como con el blanco



 Ahora el arroz integral es un imprescindible en mi cocina. Tengo basmati integral, largo integral y una variedad más redonda. También hay blanco, por si un día quiero hacerlo a la cubana y hay prisa, o combinarlo y saltearlo con verduras una noche en plan cena rápida.




El arroz se puede conseguir fácilmente en una tienda a granel, y yo tengo la suerte de poder comprarlo muchas veces así, pero hay variedades que en esta zona solo las consigo en paquetes, los cuales deposito en el contenedor adecuado. 
















Arroz y arsénico, ¿mito o verdad?


Desde hace un tiempo he ido escuchando y leyendo que el arroz contiene grandes cantidades de arsénico inorgánico. Este elemento natural de la corteza terrestre está distribuido por todo el mundo y en su forma inorgánica es muy tóxico. La OMS lo incluye entre las 10 sustancias químicas consideras perjudiciales para la salud pública. El arroz absorbe este arsénico a través del suelo y los riegos, y el problema se agrava cuando el porcentaje de este elemento sube debido al uso de aguas más contaminadas. Podemos fijarnos en el origen del cereal y siempre comprar variedades cultivadas en territorio español. También es importante tener un consumo racional, es decir, no comer arroz cada día y tener especial cuidado con los bebés y celíacos que acostumbran consumir más este cereal en su dieta.

Actualmente en la Unión Europea hay establecidos límites máximos de arsénico en el arroz y sus productos derivados en 0,35 miligramos por kilo de arroz descascarillado y, confiamos que el arroz que compramos pase por los controles de las autoridades sanitarias.


Este tema ha dejado de preocuparme, ya que consumimos principalmente arroz de la península y como mucho dos veces por semana.



¿Cómo cocinar un buen arroz blanco?


 Lo principal a la hora de cocinar el arroz es tener claro que no todas las variedades requieren ni del mismo tiempo ni de la misma cantidad de agua, y que no es lo mismo elaborar una receta de arroz seco o caldoso. Lo que si tengo muy claro es que antes de usar este cereal es conveniente lavarlo bien. Este lavado nos aportará dos elementos positivos: disminuir el almidón y la cantidad de arsénico que pudiera tener. Para ello podemos dejarlo en remojo unas horas antes y pasarlo por debajo del agua del grifo hasta que salga el agua clara.

El arroz blanco no lo dejo en remojo, pero sí que lo lavo con abundante agua fría hasta sacar el almidón. Este proceso para los amantes del arroz suelto es imprescindible, ya que evita que al cocinarse se apelmace.

Mi receta básica de arroz blanco para ensaladas, arroces tres delicias al gusto, arroz con seitán y verduras o arroz a la cubana:

Fuego lento, en la cocina las prisas son malas y al arroz le gusta ir despacito.
1. Medir el arroz que vas a utilizar, lavarlo bien hasta que el agua salga clara.
2. Llevar a ebullición el doble de agua
3. En una sartén, wok o cacerola baja plana, añadir un chorreón de aceite de oliva virgen extra y sofreír el arroz tres minutos removiendo sin parar.
4. Añadir el agua y esperar hasta que la absorba por completo.
5. Antes de finalizar la cocción añadir sal al gusto.
6. Cuando casi no quede agua retirar del fuego y tapar con tapa 3 minutos.





El arroz de esta forma queda suelto y fácilmente combinable con un salteado de verduras, con tomate y huevo frito, con salsa de soja o cualquier bote de legumbres… Eso ya creación del cocinero.

Si mi intención es hacerlo en ensalada después del reposo lo cambiaré a una fuente. Allí se enfriará antes y ayudaremos a que se suelten del todo los granos.



¿Y el arroz integral cómo lo cocinamos?


Hay variedades que pueden llegar a tener una hora de cocción. A partir de ahí para abajo, por suerte, pero el tiempo mínimo para que un arroz integral quede bien cocinado es de 40 minutos.



En general soy amante de los arroces largos, más que de los redondos, pero en el mundo del integral tengo de los dos tipos.

Para ser sincera yo he cocinado un paso intermedio, el arroz semi-integral, que se diferencia con el integral porque se le ha eliminado la parte más fibrosa superficial del grano.

 Este arroz absorbe más agua, por tanto necesita un aporte extra en su cocción pero al no tener la capa más fibrosa del cereal, necesita casi el mismo tiempo que el arroz blanco (en 25 min puede estar cocinado). La receta para hacerlo seco es similar a la anterior pero en vez de poner dos partes de agua por una de arroz, poned dos y media.







Y llega el día que decides cocinar arroz integral, pero dispones del tiempo de siempre, lo que te desespera porque no se cuece nunca, porque siempre le falta agua, porque lo apagas antes de tiempo y cruje en la boca…

Para empezar el tiempo es nuestro aliado en la cocina. Cocinar, y cocinar algo por primera vez, requiere de minutos largos atentos a la olla, de leer mil veces los pasos para no errar, de volcar nuestra atención a lo que estamos haciendo. El arroz integral absorbe casi cuatro veces su peso en agua, por tanto crece y cunde muchísimo más que el blanco, ¡ojo con cocinar demasiado!

El arroz integral es lento, ya que la capa de salvado que lo recubre tiene una dureza superior al germen y por eso debe estar más rato en el fuego.

Uno de los trucos es hidratarlo durante la noche, dejarlo en remojo como si fuera una legumbre seca. Cuando lo vayamos a usar lo escurrimos, lo lavamos bien y listo.


Arroz integral basmati hidratado
Arroz integral basmati crudo

Para realizar las recetas de arroz integral suelto uso las variedades largas o basmatis integrales, quedan mucho mejor.
Receta arroz integral suelto:



 Tiempo, paciencia y fuego lento.
1. Medir bien la cantidad de arroz a cocinar (con 50 grs por persona adulta hay suficiente si lo quieres comer solo, si además vas añadir verduras y condimentos haced menos). Dejar en remojo mínimo seis horas.
2. Escurrir y lavar bien el arroz
3. Llevar a ebullición 3 veces el peso del arroz.
4. En una sartén, wok o cacerola baja plana, añadir un chorreón de aceite de oliva virgen extra y sofreir el arroz cinco minutos removiendo sin parar.
5. Añadir el agua caliente.
6. Bajar el fuego y esperar.
7. Añadir sal cuando esté a punto de acabar para ayudar a abrirse los granos.
8. Retirar del fuego y tapar al finalizar tres minutos. 











 Añadirle lo que más os apetezca mezclando los ingredientes en un wok. Por ejemplo el plato que os muestro lleva guisantes, espárragos y tortilla a la francesa, todo mezclado en el fuego con un chorreón de aceite y de salsa de soja. Yo no uso nada más, pero podéis especiar al gusto.  














Para mí el arroz integral queda genial en la olla exprés. Lo he combinado con verduras de temporada, con habas frescas y he realizado potajes deliciosos cocinándolo con las legumbres secas. El tiempo final de la receta dependerá de si todo está tierno o si estamos cociendo el arroz con una judía seca dura.

 


 Nutricionalmente hablando el arroz integral es el aliado perfecto de las legumbres. Estos dos alimentos juntos son un combo perfecto y, es la mejor manera de tener en el mismo plato todos los aminoácidos de origen vegetal necesarios para nuestro metabolismo. Por tanto mi cocción perfecta, sabrosa y fácil es cocinar el arroz integral en la olla exprés. Si lo cocinas con verduras tiernas, con 15 minutos desde que empieza la olla a sacar presión hay bastante y, si lo cocinas con legumbres secas, necesitas más tiempo para que la legumbre esté bien hecha. Yo he combinado el arroz integral con lentejas y con garbanzos y, el resultado ha sido excelente. 

 






Receta lentejas con arroz integral en la olla exprés:

Tiempo: una hora y media entre cortar, preparar verduras, sofreír, cocinar…

1. Dejar en remojo la noche anterior las lentejas y el arroz
2. Preparar zanahoria, pimiento rojo, cebolla y alguna verdura (acelga, espinaca, brócoli, coliflor…) cortado todo pequeñito (rallar la zanahoria aporta un sabor especial a la mezcla).
3. Rallar un par de tomates para el sofrito.
4. En la olla exprés añadimos una base de aceite, cuando esté caliente añadimos la cebolla, zanahoria y pimiento, dejar sofreír unos minutos.
5. Añadir la verdura y mezclar todo bien.
6. Añadir el tomate rallado y remover para que todo se emulsione bien, dejar que el tomate se empiece a sofreír, unos cinco minutos.
7. Escurrir las lentejas y el arroz, añadirlos a la olla, remover bien durante unos minutos para que empiece la mezcla a recoger los sabores.
8. Añadir el agua justa a la mezcla (este paso es delicado y dependerá de si te gusta caldoso o muy seco. Al principio más vale que sobre que no que falte agua y poco a poco sabrás con qué cantidad de agua os gusta más. Yo añado agua que cubra la mezcla más un dedo más)
8. Especiar y salar.
9. Tapar la olla y seleccionar presión media (yo la pongo al uno), primero a fuego fuerte y cuando empieza a sonar lo bajo a fuego suave.
10. 20 minutos desde que sale el vapor de la presión.


Las especies que aportan sabor y una mejor digestión para la legumbre son: comino, pimentón rojo, cúrcuma, pimienta negra y la mejorana, pero puedes añadir las que más te gusten.



Platos con arroz 


Ingredientes para un arroz con habas, a fuego lento y con mucho mimo
Arroz integral con habas, zanahoria y cebolla morada (cocinado en olla baja una hora y cuarto aprox)


Arroz integral salteado con judías, pimiento y seitán
Arroz integral con tirabeques en olla exprés



























¡A disfrutar! ¡Buen provecho!

¿Tienes algún consejo para compartir y mejorar la experiencia con el arroz integral o blanco?
Déjalo en comentarios y así todos nos enriquecemos con el saber y sabor.

Saludos saludables.











viernes, 28 de febrero de 2020

Aquí y ahora, consciente de la muerte



Acompañar la vida hacia la muerte en sus últimos alientos oprime el pecho. Lo oprime porque, justo en esos momentos te das cuenta de lo rápido que pasa todo, que cada inhalar y expirar requiere de un esfuerzo del que, por natural y habitual, no somos conscientes, que inhalar y expirar requiere un esfuerzo que en la recta final ya no se siente.




Mi gato, mejor dicho, Kwassi, porque de hecho él no era de nadie, ha fallecido. Vivió libre. Una libertad real. La libertad para entrar y salir, comer y beber, dormir o copular, o pelearse con los otros gatos del barrio. La libertad de disfrutar de las caricias y la compañía de los humanos de la casa. Siempre lo recordaré por su ternura, por sus maullidos expresivos, por enseñarme algo más en la vida.



No es el primer animal que se me muere, tampoco el primer gato. Los recuerdo a todos: Flor, Duna, Marsitoni, Bast, todos diferentes pero grandes protectores de sus hogares.


Enterraremos a Kwassii en La Solana junto a Glaç, un persa aristócrata de actitud poco gatuna. Dos polos opuestos. Kwassi fue el primero que decidió escoger nuestra casa como hogar. Lo vimos cazar y comer los ratones que se atrevían a explorar nuestra alhacena, lo vimos volverse loco con el celo y desaparecer días enteros, para vivir aventuras de las que volvía con heridas y señales de reñidas batallas.


 






Todos los animales somos maravillosos. Somos sabiduría pura, instintos, magia evolutiva. Eso se siente con otros animales cerca, y Kwassi era el mejor ejemplo. Le daré un último mimo, un último abrazo, y lloraré con tristeza, le agradeceré haber podido disfrutar de su presencia...




 Aquí y ahora, siempre conscientes.














 


Reflexiones de confinamiento V

Castellote, 4 de abril 2020 Veintidosavo día de confinamiento por Covid19 Pasividad  Me levanto por las mañanas y deambulo por mi ca...