jueves, 14 de mayo de 2020

Reflexiones en el confinamiento II


Castellote, 17 de marzo 2020
Cuarto día de confinamiento por Covid19
La vida sigue, el agua fluye




Seguimos confinados todos en nuestras casas. No salimos y, aquí y ahora llueve. Hoy las gotas de agua resuenan más en el suelo y, aunque el silencio es acompañante habitual en mi barrio medio vacío, respiro una inquietante calma en el ambiente. Me alegro por ello, por que parece ser que esto limpiará un poco la contaminación atmosférica, por pacha mama que podrá respirar mejor, por la tierra que absorberá menos tóxicos en suspensión. Me alegro por que los cielos sanarán en #azulcastellote gracias a nuestra quietud.

Es una oportunidad para estudiar y reflexionar sobre nuestra sociedad, sobre lo destructora que es la economía de consumo, es una oportunidad para una recuperación social y ambiental.

No puedo predecir el futuro, y no sé como acabará esta epidemia mundial.
Depende de lo que mire y escuche solo tengo dudas. Si las autoridades sanitarias dicen lo que dicen debo pensar que todo es verdad. De momento todos encerrados, y poco sabemos más. Lo que si sé es lo que me cuenta mi hermana enfermera, gente conocida con tests positivos, personal enfermo, trabajadores asustados, gente recuperándose y cada día más casos.




Todos confinados y seguro que el final del día con los críos será una mezcla de ratos tranquilos, de otros revueltos, de juego entre hermanos, de dibujar, pintar, comer, disfrazarse y demás rutinas de siempre.
Para mí el día se pasa entre redes sociales, chats con los que más quiero, alguna llamada agradable, mi vecino mayor que vive solo con sus problemas cotidianos con el móvil, cabañas y granjas montadas en el comedor, cocinar, fregar platos (¡lo odio!) y la voluntad de doblar la ropa acumulada del canasto. Me da la sensación que tengo tiempo, tiempo para todo y voy demorando y demoro, demoro...

Sinceramente la incertidumbre de estos días me afecta como humana, ¡es inevitable tener sentimientos de tristeza y desánimo!, pero mi constancia es mental y aunque debajo de toda fuerza hay flaquezas, hay olvidos, y existe todavía mucho aprendizaje consciente por hacer, la paciencia se une a mi encierro y me deja inspirar y expirar.




Os envío a todos unas gotas tranquilas, letras e historias de mi día a día. Os envío "mucha fuerza a todos" como han pregonado en el bando de hoy, momento duro e impactante cuando después de sonar una jota por los megáfonos, Marisa del Ayuntamiento nos informaba que no subirían los médicos a los consultorios de los pueblos, que todo el personal sanitario se quedaba en su Centro de Salud asociado, y que antes de ir debíamos llamar para consultar y explicar nuestro estado. Os envío un achuchón de alma a alma a todos y una calmada reclusión, pensad que cada día es un día más pasado y un día menos para que todo pase...

Saludos saludables.


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