viernes, 12 de julio de 2019

Sostener el planeta: Saturados de cosas.

Llevamos días de sueño cambiado. Los niños se levantan tarde y se acuestan todavía más tarde, llenos de energía, con ganas de brincar en la cama. A mí, que se levanten tarde, me ayuda a autocuidarme. Puedo poner el despertador prontito y aprovechar para escribir, compartir y andar un poquito. También tomo café, habitualmente sola, en un bar del pueblo. Medito, reflexiono, y recojo fuerzas para levantar, un nuevo día, a mis peques y mi casa, trabajo pesado que nunca se acaba... juguetes, ropa, calzado, toallas, platos, y las comidas se juntan y acaban explotando como si del Big Bang se tratará. Estoy gran parte de mi tiempo recogiendo, lavando, doblando, pensando qué comer o cenar y, claro, cuando mis intenciones son muchas otras cosas, me cansa, me quema...¿no os pasa? 




Nuestras casas son punto de partida de nuestras familias. Son refugio, cobijo, bienestar, paz, amor... son el mejor sitio sin duda para estar tranquilos. Pero cuando hay niños, cuando se vive a diario, cuando se está las 24 horas, es muy difícil mantener el orden y la limpieza. Oí hace poco que la gente ultra ordenada y limpia eran las que acostumbraban a tener más síndromes obsesivos... ¿podría ser yo un poco más obsesiva y tenerlo todo mejor? Seguro que si lo fuera no dejaría saltar en los charcos, ni jugar con la tierra, ni comer melón en el balcón con vistas maravillosas, ni hacer tantas otras cosas que dan vida a mi familia y llena de manchas suelo y ropa... en mi casa se vive y, yo prefiero invertir mi tiempo con ellos, otra parte de mi tiempo conmigo, otra, puede que actualmente poca, con mi pareja, y si queda algún minuto con limpiar cristales y guardar el desorden. 




Aquí sé que no estoy sola. Mis hijos son muy colaboradores y, saben tender, barrer y fregar mal, algún que otro plato. Mi pareja cocina de maravilla y habitualmente nos tiene el plato en la mesa después de ir a la piscina o de salir a jugar o a buscar algo que falta en casa. Mi pareja pone lavadoras y las tiende. Frega el suelo y cuida el jardín, la huerta, el campo. Mi pareja tiene el don de la frase bien dicha. Esa clase de sentencias que te abre los ojos y te hace meditar en silencio. A mis quejas del desorden de juguetes, de papeles para pintar en el suelo, de ropa para guardar en el armario me dijo un día que de ahora en adelante lo haría él, pero claro, a su manera. Que escogiera: 14 camisetas para el niño, 7 pantalones cortos, 1 chaqueta de entretiempo, 2 chaquetas de abrigo, 5 vestidos de verano para ella, 2 pares de sandalias para cada uno, 10 camisetas de manga corta para mí, un par de tejanos...y me hizo ver en poco rato que la saturación de las cosas me lleva al caos y al desorden. Y eso es lo que he de encontrar y descubrir. Qué es fundamental para nuestro día a día y qué cosas pueden ir al contenedor de Cáritas para que lo usen otras personas. 




Cada humano usa 10000 objetos durante su vida.
10000 cosas, sin contar alimentos, geles ni champús.
10000 elementos entre vestido, calzado, tecnología, pongos, material escolar, bolsos, cojines y un sinfín de etc y de plásticos inútiles que no, no, y no, no aportan calidad a nuestras vidas y, hasta que no aprenda a decir millones de veces NO GRACIAS, porque la mayor parte de lo que poseo es regalado o donado, hasta que no aprenda a prescindir de tres chaquetas de entretiempo para cada uno, para que combine con este pantalón o con el otro, hasta que no aprenda que con menos estaremos mejor, el caos y el desorden nos acompañarán en mi pequeña casa, el mejor hogar para mis hijos, el mejor para nosotros.




 Verano en la calle, piscina, parque y algún rato de biblioteca. De no poder hacer casi nada en casa porque solo quieren salir. De cuando nos quedamos un ratito dentro del hogar, es para sacar tooooodos los juguetes y sumirnos en el caos. Dos bicis, dos patinetes, dos carritos, infinitas muñecas, coches, animales de plástico, papeles, material que han traído de la escuela, alucinada me tiene la cantidad y cantidad de cosas que han ido trayendo durante el curso y, que da para otro artículo y otro replanteamiento del actual modelo de consumo. 

Saturación de cosas y objetos que nos impiden expandirnos y cultivar de manera adecuada el alma.

 ¿No os parece que tenemos demasiados trastos?



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Reflexiones de confinamiento V

Castellote, 4 de abril 2020 Veintidosavo día de confinamiento por Covid19 Pasividad  Me levanto por las mañanas y deambulo por mi ca...