domingo, 4 de agosto de 2019

Crianza: Niños, alimentación y cocina

En casa pasamos la mayor parte del día en la cocina. Preparar, cocinar y comer cuando tienes hijos pequeños es una de las funciones más importantes del día. Si a eso le sumas que nos gusta llevar una alimentación saludable, que compramos el mínimo de alimentos procesados y, que adoramos cultivar nuestra huerta, nuestra cocina acaba siendo territorio familiar. 




Educar en la buena alimentación
 
En las escuelas se ha olvidado enseñar el valor por la comida. Deberíamos enseñar nutrición, una adecuada manipulación de los alimentos y nociones de agricultura. La máxima “somos lo que comemos” debería estar gravada en colegios y cocinas.

Esta afirmación proviene de la frase «el hombre es lo que come». Ludwig Feuerbach, filósofo y antropólogo alemán escribió en 1850 en su libro "Enseñanza de la alimentación" el párrafo:  "Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos. El hombre es lo que come".
Este pensamiento filosófico de hace más de 150 años, fue escrito en un texto ateo donde se quería decir a la iglesia que no solo se debe alimentar el alma con creencias, sino también se debe alimentar el cuerpo con buenos alimentos. En la actualidad existen nutricionistas investigando y divulgando la cultura del buen comer y que demuestran que comer nutrirse bien desde pequeños es básico para el bienestar y salud futura. Os dejo un par de buenos nutricionistas y dietistas y el enlace interesante a un documental:  




Qué hemos hecho en casa

La alimentación de mis hijos ha sido para mí un tema preocupante desde el principio. Tenía claro que quería iniciar la relación con la lactancia materna. Con el primero la experiencia empezó de manera dolorosa  y de repente un día finalizó. Con mi segunda hija hemos vivido una lactancia prolongada de 42 meses, con un final feliz. Ninguno de los dos han tomado ningún biberón. Los dos han tomado bebidas vegetales desde los seis meses y, desde el año han bebido leche de vaca. También, los dos siempre han bebido en vaso, dando la confianza que se merecen y así evitar el uso de otros plásticos innecesarios.

Con ellos tampoco usé ni triturados ni purés. Conocí la técnica del Baby Led Weaning (BLW). Leía constante información sobre crianza respetuosa y el método de ofrecer alimentos enteros a los bebés y me pareció una oportunidad saludable de iniciar a los niños en el mundo de la alimentación. Nos tenemos que alimentar toda la vida y por eso es fundamental empezar en ella con buen pie. En casa hemos sido constantes, hemos respetado ritmos y hemos creado pautas saludables en la alimentación.
No podría decir cuantos meses tardamos en comer todos lo mismo, pero la transición fue rápida y pronto nos sentábamos todos en la mesa a disfrutar de la misma comida.
¡Una alegría para el que cocina y una bonita manera de compartir en familia!. 






Qué hacemos en casa
 
No comemos con la tele, ni con la tableta ni con los móviles en la mesa. En casa es normal comer y cenar todos juntos. Nosotros, los padres, hemos modificado horarios y trabajos para que el rato alrededor de la mesa sea conciliador, educador y acabe uniendo a la familia.

Ellos, mis hijos de 3 y 5 años, acaban pasando largos ratos en la cocina. Se levantan por la mañana y se preparan su desayuno. Cada uno se mezcla en su vaso: la leche, los cereales y el cacao que más les gusta y con paciencia e inevitablemente limpieza, consigo que ese rato sea agradable e instructivo.

Confiar en los niños les ayuda a no tener miedo en aprender, en investigar, en lanzarse a cualquier nueva aventura.


Cocinar con niños a partir de los dos años y medio, una vez que no has levantado barreras, llega de manera natural. Muchos días después del colegio, o alguna tarde de un día de fiesta, mis hijos comparten, participan y colaboran en la elaboración de platos, masas o tartas. De momento siempre dirijo la orquesta. Llevo la batuta para conseguir el éxito esperado. Soy paciente y consciente con los dos niños. El mayor es ordenado y limpio. Se coloca su delantal y se lava bien las manos, y es feliz cogiendo lo que se necesita de la nevera, disfruta limpiando las verduras, o me acerca los utensilios de cocina como si fuera el mejor ayudante de chef del mundo. La pequeña se coloca también su delantal y suele sentarse en la silla, cerca de mí, para poder mezclar, probar los alimentos en crudo y cortar, asombrosamente bien, los ingredientes necesarios para la receta. Para que todo salga bien, las dosis de amor y respeto no pueden faltar.

Porque educar en la cocina nos da las herramientas necesarias para aprender salud y nutrición. Nos enseña paciencia, manipulación, precisión, orden y limpieza. Nos da las bases para que la relación con la comida saludable sea para toda la vida.

Y en casa, ¿tenéis una buena relación con la comida?





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Reflexiones de confinamiento V

Castellote, 4 de abril 2020 Veintidosavo día de confinamiento por Covid19 Pasividad  Me levanto por las mañanas y deambulo por mi ca...