lunes, 13 de mayo de 2019

Despoblación y lectura de "El Fragor del Agua"

 

Este fin de semana me he reencontrado con la lectura. Obras que remueven la mente, ideas, conceptos, propósitos. Hacía demasiado que no leía un libro, que me sentaba y devoraba páginas. No paro de leer a diario pero había perdido la magia de hacerlo en papel. Desde los libros de crianza que me leí antes de tener a mi primer peque, hace más de cinco años, no había disfrutado del silencio de la lectura, de los ratos solitarios acompañada de un libro. 
Y todo ha sido casual, un regalo para @fabulaignota que es el que escribe en casa, pero que al abrirlo supe que yo sería la primera en sumergirme en sus palabras.

El #fragordelagua es una colección de relatos ambientada aquí, donde vivo, donde la despoblación retumba y el abandono de la vida de campo, de la vida en las masadas, es ya un hecho que no volverá atrás. El autor escribe letra tras letra la melancolía del pasado. Describe la tristeza de como los personajes, un día agarrados a la tierra, deben cambiar su camino por la posguerra rural, por el miedo a las leyes absurdas, por la muerte. Habla de la pobreza del campo, concepto que me niego a asumir desde siempre, por que para mí el que tiene tierra y puede trabajarla, tiene la riqueza del fruto, del mejor alimento. Yo cambié asfalto por bancales, me enamoré del #maestrazgo y su #belleza, de sus #manantiales y acequias llenas de agua y vida. Yo parí aquí presente y futuro y, si me preguntas de dónde soy, no sabría que decir pero si sé de donde me siento. Yo, nosotros, amamos la vida en el masico, ensuciándonos las manos con tierra mojada, disfrutando del sol en la espalda y del aire, ese cierzo a veces cortante, en la cara. Nosotros vemos vecinos que envejecen, jóvenes que se van, y casas que se pierden, pero que plantamos raíces y construimos cobijo. 





La tónica general es decir que aquí no hay trabajo. Y, es verdad, que no hay muchos puestos de trabajo remunerado con moneda, pero hay trabajo. Hay trabajo digno, agricultura

Y ves los campos yermos y la aliaga que coloniza el terreno. Y mientras leo los relatos de José Giménez Corbatón, la tristeza me invade con sus palabras, por que el futuro rural es incierto. Por que somos pocos los que luchamos contra corriente, y al final el caudal llevará a mis hijos a estudiar lejos, a curar heridas en capitales de provincia, a abandonar este entorno natural cada vez más salvaje, del placer de lo real y más humano. 



La vida de pueblo a mi me ha calado
Salir a jugar a la calle sin peligro, sentarse al sol a partir almendras. Que alguien te deje acelgas en la puerta o te regale melocotones. A mi la vida de pueblo me gusta. Aprecio el silencio del invierno, el cruzar los buenos días con vecinos, sonreír al anciano, saludar a los niños. Y aunque la despoblación ensombrece la belleza de este pueblo, los valientes, los convencidos, los que queremos sostener el mundo desde el campo, seguiremos alegrando a visitantes y turistas que se acercan para descubrir templarios, iglesias y lavaderos medievales. Seguiremos viviendo en la #Españavaciada y llenando las calles de tantos pueblos olvidados.



Soy #neorural y te invito al cambio.

  #Teruelexiste #Teruelreexiste


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